El caso del exjefe militar venezolano Rafael Quero Silva pone a prueba la justicia internacional, con organizaciones pidiendo su enjuiciamiento en Estados Unidos por crímenes de lesa humanidad.

El teniente coronel Rafael Quero Silva, arrestado recientemente en Florida, ha sido descrito por organizaciones de derechos humanos como uno de los responsables más destacados de la represión política en Venezuela durante los años 2013 y 2014. Durante su tiempo al mando del Destacamento 47 de la Guardia Nacional Bolivariana en la región de Lara, fue señalado de liderar las operaciones contra las protestas opositoras, utilizando tácticas de intimidación y violencia.
Según informes, Quero Silva ejecutó allanamientos ilegales y detenciones arbitrarias de manifestantes, además de ser acusado de practicar torturas en centros de detención no oficiales. La organización de derechos humanos Funpaz ha declarado públicamente que este exjefe militar fue responsable de algunos de los actos más atroces en la represión de las protestas civiles.
En vista de estos antecedentes, Funpaz ha solicitado que las autoridades estadounidenses no permitan la deportación de Quero Silva a Venezuela, sino que se le juzgue en Estados Unidos. Esta petición se sustenta en la preocupación de que, si es deportado, podría recibir un trato de héroe dentro del régimen venezolano, lo que dejaría sus crímenes impunes.
El caso ha generado una ola de reacciones internacionales, con la Corte Penal Internacional observando las denuncias de crímenes de lesa humanidad que involucran a varios altos funcionarios del gobierno de Nicolás Maduro. A nivel local, muchos consideran que el juicio de Quero Silva podría ser un caso de referencia para juzgar a otros individuos involucrados en violaciones de derechos humanos.
Sin embargo, hay quienes defienden que la situación en Venezuela impide que la justicia se administre adecuadamente. “El sistema judicial venezolano no ofrece ninguna garantía para los derechos humanos”, afirmó Andrés Colmenares, un defensor de derechos humanos exiliado en España y testigo clave en la investigación del FBI.
Según informes, Quero Silva ejecutó allanamientos ilegales y detenciones arbitrarias de manifestantes, además de ser acusado de practicar torturas en centros de detención no oficiales. La organización de derechos humanos Funpaz ha declarado públicamente que este exjefe militar fue responsable de algunos de los actos más atroces en la represión de las protestas civiles.
En vista de estos antecedentes, Funpaz ha solicitado que las autoridades estadounidenses no permitan la deportación de Quero Silva a Venezuela, sino que se le juzgue en Estados Unidos. Esta petición se sustenta en la preocupación de que, si es deportado, podría recibir un trato de héroe dentro del régimen venezolano, lo que dejaría sus crímenes impunes.
El caso ha generado una ola de reacciones internacionales, con la Corte Penal Internacional observando las denuncias de crímenes de lesa humanidad que involucran a varios altos funcionarios del gobierno de Nicolás Maduro. A nivel local, muchos consideran que el juicio de Quero Silva podría ser un caso de referencia para juzgar a otros individuos involucrados en violaciones de derechos humanos.
Sin embargo, hay quienes defienden que la situación en Venezuela impide que la justicia se administre adecuadamente. “El sistema judicial venezolano no ofrece ninguna garantía para los derechos humanos”, afirmó Andrés Colmenares, un defensor de derechos humanos exiliado en España y testigo clave en la investigación del FBI.
Broadcasting Aparca Company
Noticias recientes de Estados Unidos, México, Colombia, Argentina, Latinoamérica y el mundo.