Una profunda crisis política y de seguridad se desarrolla en el norte de Yemen, luego de que diversas agrupaciones tribales declararan una movilización armada general en la gobernación de Al-Jawf. La escalada se originó tras la captura de una mujer identificada como Mira Saddam Hussein, quien asegura ser hija del fallecido mandatario de Irak, y del influyente líder comunitario Sheikh Hamad bin Rashid Fadgham Al-Hazmi.
Los hechos se desencadenaron en el puesto de control de Al-Hattarish, un punto estratégico ubicado al noreste de la capital, Sana'a, en la ruta que conecta con las regiones periféricas. Según los reportes locales, un convoy militar de la organización Ansar Allah (conocidos como los hutíes) interceptó el vehículo en el que viajaban los afectados junto a sus acompañantes, procediendo a su detención y posterior traslado a un destino desconocido.
Un conflicto por propiedades confiscadas
La disputa hunde sus raíces en el año 2003, cuando la mujer ingresó al territorio yemení bajo el amparo y la protección del entonces presidente Ali Abdullah Saleh. Durante ese periodo, se le asignaron bienes inmuebles de alto valor, incluyendo residencias y vehículos de uso personal. Sin embargo, tras el cambio de régimen y la toma de control de la capital por parte de las fuerzas hutíes entre 2014 y 2015, dichos activos fueron expropiados.
La afectada ha señalado directamente al comandante Faris Manaa como el principal responsable de retener sus posesiones y de negarse a acatar las resoluciones previas de mediación. Ante la falta de respuestas institucionales, la mujer acudió a las normativas de amparo tradicionales de la región, solicitando formalmente la mediación del jeque de la zona de Al-Yatama.
La detención del mediador y de su protegida ha sido catalogada por las comunidades del norte como una violación flagrante a las leyes consuetudinarias de hospitalidad y resguardo, conocidas localmente como 'kafala'.
Respuesta y movilización de las comunidades
La reacción de los liderazgos tradicionales no se ha hecho esperar. Las confederaciones de la zona han establecido campamentos provisionales y bloqueos en las vías de comunicación terrestres para ejercer presión sobre las autoridades de facto. Entre los grupos que lideran el emplazamiento destacan:
- La gran alianza de las tribus Dahm.
- Los subgrupos territoriales Bani Nauf, Dhu Hussein y Dhu Muhammad.
- Representantes de las agrupaciones Bakil y los jeques de Yam.
Los portavoces comunitarios han emitido comunicados fijos otorgando plazos perentorios de 72 horas para la liberación pacífica de los retenidos y la restitución total de los bienes confiscados. Expertos en el área señalan que la situación expone la fragilidad del control político en las gobernaciones periféricas de la nación, donde las costumbres ancestrales suelen prevalecer sobre las imposiciones del gobierno central de Sana'a.
Por su parte, los sectores oficiales han intentado restarle peso a las demandas cuestionando abiertamente el parentesco de la reclamante y exigiendo pruebas biológicas de validación. La falta de consensos mantiene las negociaciones en un punto muerto, mientras la presencia de civiles armados incrementa los riesgos de un enfrentamiento directo en las fronteras regionales.
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